Ecos y vestigios de una ciudad fantasma
Un loro, tres bares y dientes de oro Israel Pérez y María Requena Néstor Delgado Morales y Latitudes TEA, Tenerife 3 de julio de 2026 al 18 de octubre de 2026
Paula Olivera Zalma
Se recuerda en un mero suspiro de palabras aquel bar de veinte años de trayectoria que sucumbió ante un cambio urbanístico, el que le hizo cerrar sus puertas debido a la gentrificación masiva que sufren las Islas Canarias. En Un loro, tres bares y dientes de oro Pérez y Requena rescatan las historias vividas en aquellos espacios con una intención de registro, de denuncia y memoria; de una memoria material bañada en crítica e intención de pervivencia. En este proyecto expositivo se reviven lugares olvidados, esos bares, terrazas y locales que mantienen a una población unida mediante el recuerdo afectivo del lugar en el que habitan. No se busca explotar los globos de la nostalgia sino reconstruir los ecos visuales de una ciudad fantasma mediante sus huellas mudas a las que ellos le otorgan una capacidad parlante en un espacio que, en el pasado, sufrió una transformación para lograr convertirse en lo que es.
El territorio sobre el que hoy se levanta el museo sirve como papel comunicador para esta exposición, que se convierte en una parte más al utilizarse en su propia esencia como un altavoz de la memoria. La edificación del TEA entre la zona de Miraflores y El Cabo en el año 2008 fue un punto de inflexión en el cambio urbanístico de la ciudad, así como fue el reciente derribo de un local en la calle Miraflores para los autores, que fue usado como un ejemplo más en este proyecto. Las localizaciones afectadas se cubren por una tinta que queda ilegible ante el roce de una mano, que difumina su pasado y lo intercambia por otro. Esa historia renovada trae consigo una limpieza estética de la capital que oculta aquello que no quiere ser revelado o recordado. Un lavado de cara que transforma espacios evocando el efecto Guggenheim que sucede en otras ciudades.
La recuperación de estos materiales convierte el espacio en un lugar de encuentro entre pasado y presente, donde los recuerdos se enlazan con la memoria colectiva de la ciudad. Son esas desapariciones silenciosas las que la exposición reúne, las que quedan sin registro y son únicamente recordadas por la ciudadanía que frecuentaba esos espacios. Esos mismos habitantes hoy sufren un desplazamiento cada vez mayor, de su ciudad sólo se rescatan vestigios y memorias que se asfixian entre franquicias y los designios del capital extranjero.
De su trabajo de deriva e investigación nacen algunas de las obras expuestas como es el caso de Micromundos, que ejemplifica de una forma muy clara el dominio del territorio. En este caso ejerce una comparativa clave con el cuerpo femenino como territorio dominado, añadiendo un icono significativo: una bandera en señal de pertenencia, erguida sobre las dunas de un cuerpo sexualizado.
Un loro, tres bares y dientes de oro es la nueva exposición inaugurada en TEA Tenerife Espacio de las Artes este 3 de julio de 2026 por los artistas Israel Pérez (Tenerife, 1975) y María Requena (Tenerife, 1978), y comisariada por Néstor Delgado Morales, junto al equipo de TEA, y Latitudes —Mariana Cánepa Luna y Max Andrews— que podrá visitarse hasta el 18 de octubre de este mismo año. Tras una década de investigaciones realizadas por esta pareja de artistas se presenta al público una lectura urbana basada en la memoria, el cambio y el paso del tiempo alrededor de la ciudad de Santa Cruz de Tenerife, específicamente en el núcleo de Cuatro Torres. A través de la creación de un archivo propio, Pérez y Requena recopilan esculturas, dibujos, fotografías y restos de una ciudad ahora inexistente, pero que se mantiene con vida gracias a su labor artística.
En este contexto, Un loro, tres bares y dientes de oro funciona como un paisaje visual basado en constelaciones que unen los relatos de historias acalladas que merecen ser recordadas como parte de lo que una vez fue Santa Cruz. No unido a la nostalgia sino a la evolución de la propia urbe, cambiante y en constante transformación que lucha por mantener el relato de su propia vitalidad. Es una exposición que batalla por mantener vivos los primeros capítulos de un libro que, para comprenderse en su totalidad, deben ser leídos.