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Entrevistas

¿Cómo se atrapa el tiempo? Entrevista a Pedro Torres

Por Pablo Rodríguez Moro y Pablo Bello Valentín

¿Cómo se atrapa el tiempo? Entrevista a Pedro Torres

El artista brasileño Pedro Torres (Brasil, 1982) explora la dimensión física del tiempo en instalaciones como Glimpse, presentada en el Espacio Cultural El Tanque (Gobierno de Canarias, Santa Cruz de Tenerife, 2026), recurriendo a la luz y la memoria. Nos sumergimos en sus procesos de investigación para descubrir el modo de hacer de un creador que invita al espectador a recuperar su propio tiempo.

Pedro Torres es un artista multidisciplinar brasileño afincado en España, y cuya práctica explora nociones como el tiempo, la distancia, la memoria y el lenguaje. Sus proyectos, lejos de limitarse a ilustrar teorías científicas, buscan un equilibrio entre lo conceptual y lo estético, así como entre lo metodológico y la intuición inmediata. En su obra, la imagen es una constante: funciona como recurso, herramienta e idea vertebradora. A partir de ella se articulan líneas de trabajo como la relación entre memoria e imagen, los vínculos entre representación, historia y lenguaje, y los procesos de apropiación y descontextualización de lo visual.

Torres no pretende ilustrar teorías, sino ponerlas en tensión, hacerlas vibrar y dejarlas en suspenso mediante instalaciones que activan la luz, la imagen, el sonido y el lenguaje. El interior del Espacio Cultural El Tanque, en Santa Cruz de Tenerife, acogió Glimpse, una instalación site-specific. La comisaria e historiadora del arte Diana Padrón (Las Palmas de Gran Canaria, 1984) explica que el concepto glimpse remite a una mirada momentánea, a algo que se ve de forma breve e incompleta. Se trata de un concepto estrechamente vinculado a nuestro presente: en un contexto donde los escenarios distópicos parecen multiplicarse y el futuro se presenta poco optimista, un breve destello nos invita a mantener la esperanza.

Pedro Torres en la galería Zielinsky de Barcelona. Fotografía: Gianluca Battista.

Pablo Rodríguez/Pablo Bello: Como punto de partida, nos gustaría saber qué te llevó a ese interés constante por «atrapar el tiempo» en cada una de tus obras y en los libros que has publicado. Digamos que esta cuestión es el nexo que une a todas ellas y, por lo tanto, su peso es incuestionable.

Pedro Torres: Es una pregunta frecuente y difícil de responder. Es el eje que vertebra toda mi práctica artística, pero me cuesta definir su inicio. Recuerdo que una de las primeras obras que hice fue una animación en Flash muy abstracta, con colores que cambiaban según el tiempo.

Capturas de la obra xframes, 2003. Cortesía del artista.

También recuerdo que, al llegar a España, cuando me presentaba a las convocatorias, siempre pedían un statement. Reflexionando sobre lo que hacía, me di cuenta que mi trabajo estaba muy relacionado con la distancia, un concepto que se ha abordado ampliamente desde la filosofía, la literatura o el teatro. Desde la física, sin embargo, no es posible separar el espacio del tiempo: la distancia es parte del entramado del espacio-tiempo, y al recorrerla crea experiencia. Si sumamos esa noción al lenguaje, entramos también en la memoria. Me interesan cuestiones como qué es la realidad que habitamos o cómo la percibimos. A partir de ahí llego a una cierta materialidad que me permite abordarlas; pero también pasa al contrario, que son los propios materiales los que me llevan a reflexiones más conceptuales.

Pasados unos años, hice un diagrama para intentar entender lo que había estado haciendo. Era un intento de dar orden a toda una serie de prácticas, de visualizarlas y de hacerlas patente.

Diagrama visual de conceptos relacionados con obras y proyectos. Cortesía del artista.

P. R. / P. B.: Es muy interesante cómo los artistas siempre encuentran una manera de hacer visibles conceptos que son abstractos y complejos. En tu caso, no solo mediante ese statement tan gráfico, sino a través de elementos vinculados a la filosofía. Nos preguntamos si partes de la filosofía, de la física, o si simplemente es el conjunto de ambas disciplinas.

Pedro Torres: Yo quise estudiar Bellas Artes, pero mi padre se opuso. Por eso busqué una carrera con una vertiente creativa, que era lo que realmente me interesaba. Me decanté por Publicidad y ya en el primer curso supe que no era lo que buscaba, pero continué porque me aportó otras herramientas. Aunque no estudié Filosofía de forma académica, siempre me ha llamado ese conocimiento basado en la escritura. La Física es un interés más reciente; a través de la idea del tiempo me fui acercando a ella. El tiempo lo podemos entender desde muchos lugares: el filosófico, el subjetivo, el psicológico o el matemático. Luego me pregunté cómo se entiende el tiempo desde la física, algo fundamental.

Leo muchos libros de física, no para entender ecuaciones, sino para entender nuestra realidad de una manera empírica y, como artista, ver qué puedo extraer de ahí y cómo transformarlo. En algunos proyectos esa base científica está muy asentada, pero luego me sitúo en las artes visuales y trato de materializar todo eso en algo estético, en ocasiones más conceptual o más experiencial.

A veces me preguntan si la gente debería entenderlo todo (los puntos de partida más científicos) para entender mi obra, pero yo creo que el público no tiene, necesariamente, por qué saber de dónde parto. Desde las artes visuales, la ventaja es que no tengo que comprobar ni explicar ninguna teoría para que mi propuesta sea válida. Puedo transitar de un lugar a otro de manera muy libre, y ahí es donde radica un valor que va más allá de ambas disciplinas.

P. R. / P. B.: ¿Y cómo es el proceso en el que esos conceptos científicos pasan a formar parte de tu propio discurso artístico? ¿Son metáforas, símbolos?

Pedro Torres: La metáfora es un mecanismo muy importante para la ciencia. Y, por supuesto para el arte. En algunos casos, utilizo una representación directa de algo –es decir, se muestra tal como es– porque me interesa o porque da pie a otra cosa. En otros, el recurso de la metáfora me permite transitar diferentes capas. El arte la puede usar de una manera más libre o rica porque permite conexiones más polifónicas.

P. R. / P. B.: Nos llama la atención que en tu obra utilices materialidades muy concretas y elementos recurrentes como círculos, líneas, proyecciones o la niebla. Teniendo en cuenta que en muchos casos optas por la repetición, querríamos saber si existe un alfabeto establecido donde incluyes nuevas grafías para representar estas cuestiones tan abstractas.

Pedro Torres: Sí, es algo natural; cada artista tiende a construir un lenguaje propio. El círculo aparece desde muy temprano en mi trabajo. Es la forma del tiempo, su forma simbólica. Es la forma «perfecta», el tiempo absoluto. En mi obra, a veces se presenta solo, otras acompañado o en forma de arco. El círculo –este tiempo cerrado, absoluto– es atemporal; en cambio el arco, que es un fragmento del círculo, tiene un principio y un fin. Un color sólido también es atemporal, pero en un degradado se intuye una noción de tiempo, un movimiento. Los degradados suelen atraer a todo el mundo y yo los uso porque veo en ellos el fluir del tiempo.

Ya la niebla es un elemento que utilizo en determinadas ocasiones y me permite una lectura específica del tiempo y del espacio. Una niebla densa se comporta casi como un sólido y limita la visión espacial, esto condiciona también la percepción temporal. Con la niebla, digo que intento esculpir el tiempo, es efímera e indomable, no se puede fijar y está en constante cambio, devenir.

La luz también está muy presente, ya sea a través de una proyección, un foco de luz o como elemento natural. Es, al mismo tiempo, instrumento y objeto de estudio. Es una materia artística que puedo usar para dar forma o crear un contexto. En una proyección te puedes fijar en la imagen proyectada o bien en ese torrente de fotones, ese haz de luz que está generando el movimiento o el momento.

P. R. / P. B.: Entonces, esa luz, que tratas de entender y que tiene tanto peso en tu obra, se relaciona con el conocimiento, con la memoria y con la imagen. Es decir, abordas la relación imagen-memoria, tiempo.

Pedro Torres: Sí, correcto. Todo está entrelazado. Nuestro sistema visual y perceptivo son necesarios para generar memoria. En el caso de la luz, es lo que nos permite ver y entender la realidad; nos posibilita registrar lo que luego se procesa dentro de nuestro cerebro.

P. R. / P. B.: Nos llama mucho la atención el énfasis que pones en los detalles de los materiales que utilizas. Nos preguntamos si esto responde a un interés por el material en sí mismo, o si detrás existe una simbología o intencionalidad concreta. ¿Por qué es relevante esto para ti?

Pedro Torres: Cuando describes una obra, en una ficha técnica, por ejemplo, se trata de definir la técnica que utilizas y, en mi caso, requiero de muchos materiales. Sí que me interesa mostrarlos y definirlos de manera precisa. Técnicamente es importante que se entienda, y también para dar agencia a los materiales, pues cada uno tiene su lugar. Lo cierto es que me interesa trasladar al público la idea de que una imagen no es solo el resultado final, hay un dispositivo detrás. Esa imagen no aparece simplemente, hay una serie de procedimientos y materiales técnicos, tecnológicos y contextuales para que aparezca y donde se sitúa.

P. R. / P. B.: Volviendo a la relación de las imágenes con el tiempo y la memoria, pensamos en Andrea Soto Calderón y su libro La performatividad de las imágenes1, donde habla de cómo estas transforman la realidad. Para ella no son solo objetos visuales, sino que recurre a elementos que, en principio, son imperceptibles, como es el caso de las partículas que aparecen en Glimpse. ¿Consideras que esta premisa de transformar la realidad y afectarnos está hoy en peligro debido a que vivimos en un mundo saturado de imágenes? Nos preocupa que muchas de esas imágenes dependen del poder y del sistema imperante.

Pedro Torres: Andrea hace un análisis muy interesante de la imagen; crea una genealogía de autores desde Derrida a Didi-Huberman, que es uno de mis grandes referentes. Gracias a ellos se puede entender todo lo que queda dentro de la imagen, fuera, cómo persiste en el tiempo o cómo se interpreta en diferentes momentos. Siempre trabajo con toda esa carga teórica detrás. Y sí, hemos llegado a un mundo saturado de imágenes. Generamos muchas más de las que podemos procesar a nivel humano, semántico o analítico, y esa saturación es síntoma de su fuerza. Pero también de su propia negación.

En mi trabajo, algunos movimientos me llevan hacia un vaciamiento de la imagen; no me interesa quedarme con una representación concreta o con un conjunto de ellas. Busco aquellas imágenes que están conectadas directamente con el tiempo: imágenes cosmológicas o microscópicas, que nos permiten acceder a otras dimensiones de lo real.

Estamos en un momento muy interesante y delicado con la llegada de la inteligencia artificial y su capacidad para generar imágenes. Pero ¿de quién son esas imágenes? ¿Cómo nos relacionamos con ellas? Todo esto puede alterar tanto el pasado como el futuro. Pienso en la idea de «imagen fósil» de Didi-Huberman2: una imagen que sigue trabajando, que sigue ahí. En mi caso, al igual que otros artistas, a menudo concibo la acumulación de imágenes como un vehículo para generar cierta abstracción, cómo esa superposición de capas nos sirve para deshacernos de la concreción.

P. R. / P. B.: Esto nos recuerda a la idea de Didi-Huberman de la «imagen mariposa»3: cómo la imagen aparece y desaparece, su fragilidad, y cómo se transforma y cambia según quien la mire. Es algo que observamos en tu trabajo, donde las imágenes están ligadas a la memoria, al tiempo y a lo que no se puede verbalizar por completo.

Pedro Torres: Somos seres visuales. De hecho, tenemos una parte del cerebro muy desarrollada vinculada a la proyección hacia el futuro. Gran parte de la energía que necesitamos y consumimos –entre un setenta y un ochenta por ciento– está dedicada al futuro, a proyectar. A su vez, esta capacidad proviene de entender el pasado, y ese pasado se nos queda grabado de alguna manera a través de la imagen, de la huella. Ahora nos encontramos en un momento tan acelerado que todo ese proceso se colapsa un poco.

P. R. / P. B.: Con respecto a esto, y considerando tu preocupación por los espacios de encuentro y la situación global con la inteligencia artificial generativa y estos cambios de los que hablamos, ¿cómo crees que estamos en comparación con hace diez, quince o veinte años? ¿Consideras que todo evoluciona hacia adelante o quizás percibes un retorno hacia una materialidad concreta, dejando de lado la imagen artificial?

Pedro Torres: Pensar en la evolución como un avance lineal es propio de la idea de progreso y, aunque es cierto que avanzamos en muchos aspectos, no necesariamente vamos a mejor. Estamos avanzando en el desarrollo de la imagen y de la inteligencia artificial, pero ¿para quién funciona esto?, ¿para quién significa realmente un avance? Hay que tener cuidado con esas implicaciones, ya que en esa idea de progreso va implícita una lógica capitalista acelerada. Es complicado pensar si en el arte estamos mejor ahora que hace veinte años. El arte utiliza y se apropia de los avances tecnológicos e industriales, y hay obras que nacen directamente ahí. Entonces, más que responder de forma categórica, lo importante es ser conscientes de que existen muchas capas temporales que se acumulan y que no todo camina en bloque hacia un mismo lugar. Hay desfases que resultan muy interesantes, anacronismos, y eso también es enriquecedor. Tenemos que pensar que nunca vamos a estar todos en la misma situación; todavía hay gente que no tiene acceso a internet o a la luz. La idea del tiempo está muy estratificada porque hay muchos tiempos diferentes y superpuestos. Lo que ocurre es que tendemos a pensar que todo es homogéneo porque lo miramos desde un lugar muy concreto, como Europa. La realidad es que no podemos aplicar esa visión eurocéntrica a todo el mundo.

P. R. / P. B.: En cuanto a ese interés por crear una experiencia temporal a través de tus obras, pensamos en tu último libro, Roma, donde narras la experiencia de recorrer esa ciudad. Esto nos recordó a lo que plantea Francesco Careri en Walkscapes: el andar como práctica estética, donde aborda el acto de detenerse a mirar, conocer el lugar y la quietud que todo ello implica. De alguna manera tú utilizas esa parada, nos obligas a mirar y a experimentar, algo muy presente en Glimpse. Quizás es esa pausa la que ayuda al público a conectar con la obra.

Pedro Torres: Sí, mi intención es que la gente un lugar para estar, para devenir. Hoy en día es habitual ver una exposición en cinco minutos, pero en mis instalaciones la gente suele quedarse un poco más. He visto casos de personas que han permanecido en una instalación mía durante cuarenta minutos o una hora. Considero que esto es un gran logro. En una ocasión, una persona me dijo: «Más allá de lo que me estás contando a nivel conceptual o del contenido de la pieza, creo que lo que haces es muy generoso porque le devuelves el tiempo a la gente».

En el caso del Espacio Cultural El Tanque (Tenerife), por las dimensiones que tiene, no hay otra opción que permanecer un tiempo largo en el espacio, es imposible entrar y salir en cinco minutos. Ahí entra en juego cómo entiendes el espacio, cómo lo orquestas, qué elementos introduces, qué coreografía generas... En mis trabajos experimentas otra forma de habitar el tiempo, y eso es algo muy bonito.

Glimpse en el Espacio Cultural El Tanque. Fotografía cortesía del artista.
Glimpse en el Espacio Cultural El Tanque. Fotografía cortesía del artista.

P. R. / P. B.: Respecto al Espacio Cultural El Tanque, ¿cómo ha sido trabajar en un lugar tan singular? ¿Te ha planteado algún reto nuevo a nivel creativo o estructural?

Pedro Torres: Fue todo un reto, ya que nunca había trabajado a una escala tan grande. Había que buscar un equilibrio, un intento de dominar el espacio, escuchándolo, sin que este te dominara. Aunque se emplean pocos materiales en la instalación, se ha generado toda una atmósfera; la luz y la niebla lo configuran por completo. El montaje también fue complejo. Lo cierto es que ya sabía cómo iba a utilizar el vídeo y que, con una pantalla de estas dimensiones, sabía que iba a tener una presencia muy potente. Terminé haciendo muchas versiones del vídeo, ajustando tiempos y otros detalles. Además, hay muchos parámetros que no puedes controlar hasta el momento en que todo está en marcha. A partir de ahí vas jugando y viendo cómo unos elementos interfieren con otros. A pesar de la magnitud del reto, tenía las ideas claras. Sabía que contaría con determinados elementos, como el vídeo, la niebla, los discos giratorios y el sonido, una parte fundamental, que te envuelve por completo y te llega de forma muy directa.

Quedé muy contento. Incluso Carlos Díaz Bertrana, el responsable de la programación de los espacios del Gobierno de Canarias en Tenerife, me dijo: «Es increíble lo que has generado con tan solo cuatro cosas».

P. R. / P. B.: Nosotros estuvimos allí y sentimos realmente que estábamos dentro de la propia obra, lo cual resulta muy interesante.

Por otro lado, dado que hay una sólida investigación detrás de tu trabajo donde aparecen diferentes teorías y autores, queríamos saber cuáles son tus referentes y si mantienes contacto con artistas cuya labor vaya en esta misma línea. Por ejemplo, conocemos a Pep Vidal, de Barcelona, que trabaja también desde el plano de la ciencia.

Pedro Torres: Sí que conozco a otros artistas que trabajan en esa frontera entre el arte y la ciencia. Creo que cada uno nos situamos en lugares muy distintos. Pero no son necesariamente los artistas con los que mantengo un diálogo más productivo, sino con la parte teórica. Hay autores con los que tengo un vínculo intelectual estrecho: Didi-Huberman, sin duda, o el físico Carlo Rovelli, que también aborda la ciencia desde la filosofía. Es una relación mediada por los textos, pero que me nutren de manera bastante profunda.

P. R. / P. B.: En cuanto al esquema4 que le habías compartido a la historiadora del arte Dalia de la Rosa (Tenerife, 1983) cuando te hizo una entrevista anterior5, entendemos que lo diseñaste para estructurar tu línea de trabajo. Nos preguntamos si este mapa seguirá vigente en el futuro o si hay nuevos vectores que te interesa abordar.

Pedro Torres: El tiempo sigue en el centro y, al final, lo que hago es conectar diferentes puntos que acaban regresando a ese interés central. Por ejemplo, hace unos años, me enfoqué en el paso del tiempo a través de las estrategias vegetales. Fue un caso más puntual, buscando otras formas de entender el tiempo. En general, me interesa mucho lo astronómico porque es una de las grandes fronteras del conocimiento humano, y aquí hay muchas cuestiones involucradas, como la propia imagen: qué imágenes estamos generando, a cuáles podemos llegar y cómo esos aparatos nos han permitido expandirnos como seres humanos. También me interesan la física cuántica o la física de partículas, que constituyen otra gran frontera.

P. R. / P. B.: Diríamos entonces que el esquema sigue totalmente vigente hoy en día y que continuará siéndolo. Para ir concluyendo, ¿existiría la obra sin un público con el que interactúe? Basándonos de algún modo en las ideas de Didi-Huberman sobre el concepto de «mirada-síntoma» y cómo la obra se termina de completar por parte del/de la espectadora, algo que influye en su interpretación personal.

Pedro Torres: Desde Umberto Eco con la Obra abierta, la idea de que el/la espectador/a es quien termina la obra me parece fundamental a un nivel existencial y material. No obstante, también creo que la obra existe sin quien la mira porque está ahí, se ha generado una materialidad; el hecho de que no interactúes con ella no significa que no exista. Pero en lo que respecta al significado y a la transmisión de la obra, está claro que necesita de ese estar allí, delante, entre, para cerrar el círculo.

P. R. / P. B.: Te lo preguntamos porque, desde el punto de vista filosófico, esto se fundamenta en la percepción, mientras que desde la física es una propiedad inherente al universo que no dependería del sujeto. Es algo que nos ronda la cabeza ya que en tu obra entrelazas tanto la filosofía como la ciencia.

Pedro Torres: Hablar del tiempo es hablar de muchos tipos de tiempo. Es una pregunta compleja y, según desde qué lugar la abordes, obtendrás una respuesta distinta. Lo importante es entender que coexisten muchos tiempos y no confundir el flujo del tiempo con la idea de un tiempo absoluto. Ese flujo del tiempo es local. Sobre esto, recomiendo mucho los libros del físico Carlo Rovelli: El orden del tiempo o Siete breves lecciones de física.

P. R. / P. B.: Muchísimas gracias por tu tiempo. Esperamos que te haya parecido una conversación interesante, a nosotros nos has abierto una puerta a tu modo de trabajar, a tu obra y a cómo funcionan tus procesos de creación.

Pablo Rodríguez Moro (Asturias, 1998): Graduado en Historia del Arte en la Universidad de La Laguna (ULL). Sus intereses están centrados en la cultura audiovisual —especialmente en los géneros cinematográficos del thriller y el terror— así como en el arte contemporáneo analizado desde una revisión crítica con perspectiva de género y queer, abordando estas producciones desde un enfoque sociológico.

Pablo Bello Valentín (Tenerife, 2003): Estudiante del Grado en Historia del Arte en la Universidad de La Laguna. Sus intereses se centran en el estudio de la cultura audiovisual y su impacto en la sociedad contemporánea, con especial atención a la historia de la animación y los medios interactivos, así como a la aplicación de las nuevas tecnologías para la preservación y difusión del patrimonio.

Esta entrevista fue realizada a través de Google Meet el día 25 de abril de 2026.

Notas

  1. Soto Calderón, Andrea. La performatividad de las imágenes. Metales pesados, 2020. ↩
  2. Didi-Huberman, Georges. Cuando las imágenes tocan lo real. Madrid: Círculo de Bellas Artes, 2013. ↩
  3. Didi-Huberman, Georges. La imagen mariposa. Barcelona: Mudito & Co., 2007. ↩
  4. Diagrama visual de conceptos relacionados con obras y proyectos. ↩
  5. Salida a velocidad de escape. Conversación con Pedro Torres. Dalia de la Rosa. Exit Express, 2023. https://exitmedia.net/voces/salida-a-velocidad-de-escape-conversacion-con-pedro-torres/ ↩